Guatemala en Semana Santa

Guatemala en Semana Santa

Este recorrido por Guatemala nos llevó por una gran cantidad de experiencias y rituales muy diversos… Optamos por una época muy particular y colmada de celebraciones la Semana Santa. Organizamos nuestro itinerario para estar cada día en el lugar indicado y vivir todas estas experiencias maravillosas.

Comenzamos nuestro recorrido por Antigua, llegando miércoles por la noche, para estar aquí jueves y viernes Santo. Nos alojamos en el centro histórico de Antigua, un punto estratégico para poder caminar, observar y participar de las muchas actividades que durante esa semana se desarrollan. Mundialmente conocida como una de las celebraciones más impactante de Latinoamérica, vivir Antigua en Semana Santa es una invasión de colores y culto religioso que conmueve.

“Visitar Antigua en Semana Santa no es un viaje más. Es una experiencia única y que cada viajero debiera vivenciar. Estuve en Antigua en el tiempo de la Semana Santa en dos oportunidades distintas y cada vez el asombro, la emoción de ser parte de esas celebraciones me acompañaron todo el tiempo. Construir las típicas alfombras de flores con los vecinos del pueblo que generosamente te invitan a participar, esperar el paso de las procesiones, ver el orgullo y la devoción de los que portan las pesadas imágenes santas. Tiñéndolo todo, el olor del incienso, y el sonido de las marchas solemnes que ejecutan los músicos que caminan detrás. Y los niños cargados en brazos de sus padres, viviendo desde pequeños esa devoción que seguirá trasmitiéndose de generación en generación, perpetuando este ritual de la Fe cristiana.” (Nos cuenta Ivonne, una de las pasajeras que formo parte del grupo en esta salida)

El hecho de estar alojadas en pleno centro de la ciudad nos permitía ver constantemente y a toda hora la dinámica de la celebración, visitar las iglesias, palacios, el mercado, disfrutar de la gastronomía guatemalteca con su ceviche imperdible y de las terrazas bar que ofrece la ciudad además de muchos rincones coloniales.

De Antigua nos fuimos hacia el Lago Atitlán, rodeado por sus volcanes y dando cobijo a doce pueblos indígenas. Tomamos una lancha para visitar: San Antonio Palopó, famoso por su fábrica de cerámica tradicional y Santa Catarina Palopó, famoso por el colorido de los trajes típicos utilizado por las mujeres y por los bellos textiles que aquí se elaboran.

Continuamos a Chichicastenango, población rodeada por valles y majestuosas montañas. El colorido de su vestimenta, el penetrante olor a “incienso” y el sonido de sus plegarias desde los escalones de la iglesia, constituyen un todo que es difícil olvidar.

 

Chichicastenango. Otra experiencia única. Un pueblo entero convertido en mercado callejero los días domingo. Allí acuden pobladores de los alrededores a comprar las provisiones para toda la semana y conviven en un colorido caos, desde lanas de colores para tejer los típicos atuendos que aún hoy usan las mujeres, gallinas vivas, flores, cerámicas, tejidos y bordados típicos que hacen las delicias de los turistas, utensilios y un largo etcétera multicolor y bullicioso. Con el extra en Semana Santa de la celebración de la Pascua que acá se convierte en la máxima expresión del sincretismo. En la misa donde se recuerde la Resurrección de Jesús, se veneran santos con atuendos típicos de la zona y se mezclan rituales cristianos con otros propios de los antiguos pueblos, conviviendo en un clima de tolerancia y respeto.” (Ivonne)

 

Por la tarde fuimos invitados a compartir una ceremonia ancestral dirigida por una autentica Chamana Maya, abuela de la familia que nos recibió en su casa. Vimos cómo vivían, sus rituales, costumbres, tejidos y la increíble experiencia de recibir masajes chamánicos en su propio temazcal. Salir de ese recinto con aromas a flores y plantas que usaron a modo de esponjas y relajadas por los masajes que recibimos desde los pies a la cabeza fue algo único que repetiría sin ninguna duda.

 

“Finalmente un viaje en vuelo interno al corazón de la selva del Petén te permite descubrir Tikal. Esta ciudadela maya es una de las mejores conservadas. Si te animás a madrugar, desde la cima de una de sus pirámides más altas serás testigo de la salida del sol y del despertar de la selva cuando comienza el nuevo día y será una de esas experiencias que atesoras en tu corazón como únicas e irrepetibles.

Guatemala. Un festín completo de vivencias maravillosas.” (Ivonne)

Quiero vivir esta experiencia!







    WhatsApp chat
    You don't have permission to register